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La Vida Artística o la Vida

Si para Antonio Machado su infancia eran “recuerdos de un patio de Sevilla, donde florecía el limonero”, para Paco Fuentes; el alma del “Palacete de la Seda”, ese lugar de fusión del arte con la gastronomía, su infancia también estaba rodeada de limoneros, en una huerta que ha formado parte de su vida desde siempre y sigue formando, porque el nunca ha vivido en la ciudad. Una infancia de olor a jazmín, a árboles rodeando su casa y jardines por donde correr y dejar vagar su imaginación. Una imaginación que desde niño estaba preñada de sueños relacionados con el arte: “Desde pequeño el mundo del arte me ha fascinado. Pienso que mi gran fracaso es la literatura, nunca he conseguido unir tres palabras seguidas, pero para el mundo del arte siempre he tenido una gran sensibilidad”.

Cursa bachiller en el Instituto Alfonso X, para después estudiar dibujo porque lo que el quería era estar en contacto con el mundo del arte: “Yo me reconozco desde muy joven admirando a José María Párraga, a Elisa Seiquer, hasta conseguir que los dos me dieran clases particulares de dibujo y modelado”.Y comienza pintando en una época, los años setenta, en la que se habla de una generación maldita de artistas, porque ninguno levantaba cabeza, pero lo intenta y gana algunos premios y hace exposiciones. Así, durante unos años se dedica enteramente a la pintura, pero surgió en su vida algo que supera el amor por esta y que le permite, también, continuar fomentando un especial concepto estético de la vida: “Yo pienso que llego a la hostelería porque me caso y tengo que sacar una familia adelante. Creo que mis padres me inculcaron un sentido de la responsabilidad que se ve reflejado en mi manera de vivir y de entender la vida. La situación económica, me hace apartarme de la creación artística”. Pero lo hace solamente de una manera formal porque, en el primer establecimiento de hostelería que el pone en marcha, “Estudio”, expone su obra en la parte superior y la vende toda, pero nos dice que no tiene tentaciones de volver a pintar, que el ahora es más un admirador del arte que un creador y es que en “Estudio” nace el maridaje que siempre buscó, entre su dedicación al arte y su sustento: “Yo quería hacer posible ambas cosas. Tenía que vivir, pero no quería hacerlo fuera de mi pasión, que es el arte. En “Estudio” comienza realmente mi vida profesional”

Una vida profesional que ha estado siempre encaminada a la búsqueda de la singularidad y así crea el “Palacete de la Seda”. Un privilegiado lugar donde es posible aunar una buena mesa con la admiración del arte contemporáneo: “Todo lo que tenemos expuesto aquí es de creadores murcianos, Queremos valorar y potenciar a los artistas de la Región dedicando salas a José María Alarcón, a José María Párraga, Antonio Mir”. Y nos habla con emoción de las obras que se exponen de Salzillo, de Elisa Séiquer, de Juan González Moreno, de José Carrilero, de José Planes, del ceramista Pedro Borja, de Campillo. Un vivir el arte que convierte al “Palacete de la Seda” en lugar de peregrinación para los que nos visitan y orgullo para los ciudadanos de una Murcia que depara sorpresas como esta porque, en medio de la huerta, late el arte de la Murcia de siempre.

No nos sorprende cuando nos confiesa que sus viajes los hace coincidir con la celebración de la Bienal de Arte, en Venecia, pongamos por caso, o con exposiciones antológicas en distintos museos. Una pasión por el arte que comparte con su mujer y con su hija. Y hablamos de la formación de esta, de sus sueños de continuidad en ella, de su concepto de la amistad, pocos amigos pero buenos, y de su admiración por la arquitectura que se está haciendo ahora.

Hablamos de sueños por cumplir y nos dice que si, que el ahora sueña con poner en marcha un nuevo establecimiento. Un pequeño hotel en el valle, con una fachada interesante que se conservará, manteniendo el espíritu del edifico. Una arquitectura de 1920 donde la obra de José Planes ocupará un lugar preferente.

Paco Fuentes es un hombre de sonrisa fácil, pero de apariencia seria. Una seriedad que se agudiza al hablar de la primera edición del Proyecto de Arte Contemporáneo -PAC- que organizado por la Consejería de Cultura, Juventud y Deportes, ha dejado fuera a los creadores murcianos. Y se lamenta de que una manifestación artística, que pretende ser importante, no haya tenido en cuanta a los artistas murcianos, porque entiende que un organismo publico tiene que tener una responsabilidad especial hacia las cosas de Murcia y por que, en una manifestación de estas características, lo normal es la presencia de un número determinado de creadores, nacidos o residentes aquí: “Yo defiendo la necesidad de estas manifestaciones artísticas, pero no comprendo algunas aptitudes. Hay jóvenes que están haciendo cosas importantes. Creo que se ha demostrado falta de madurez y un punto de vista mísero a la hora de valorar a los artistas de esta Región”

Todo esto lo dice en un tono ausente de acritud, de reproche alguno; solo muestra su extrañeza, pero todo sin que parezca molesto por nada. Realmente nos preguntamos si Paco Fuentes es capaz de enfadarse con alguien. Habla en tono quedo, pero tiene una sonrisa bonita que mitiga lo que podría parecer un cierto distanciamiento de las cosas, pero claro, un hombre que se entusiasma hablando de vinos, que disfruta abriendo una botella para compartirla, que se muestra enamorado del arte contemporáneo murciano, admirador del arte en general y capaz de emocionarse con Maria Calas está muy lejos del distanciamiento que aparenta, seguramente intentando no descubrirse mucho. Cuando mostramos nuestra admiración hacia su proyecto de vida, hacia la armonía que nos rodea, intenta quitarle importancia; como si lo más natural del mundo fuese contemplar el transcurrir de la vida, entre la colección de arte que atesoran estas paredes. Pero así es el.

PITY ALARCÓN
"Personalmente"